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Territorios ocultos, territorios personales,
paisajes internos de mi alma y de mi historia.
La idea de lo vivido se me presenta como napas
subterráneos que se cruzan y superponen, se mezclan
a veces y formalizan la imagen de ese instante,
tan solo ese, que en realidad puede ser cualquiera,
siempre y cuando me pertenezca,
me construya y me arraigue.
También están la luz, el cielo, presentes siempre,
por donde tomo aire, y la oscuridad, la sombra, que
casi inevitablemente roza, toca y hasta invade,
algunos planos de mis territorios